Las personas, a lo largo de nuestras vidas cometemos muchos errores, algunos cometemos errores más grandes que otros con mayores consecuencias. Durante mi experiencia en la Tierra aprendí que los seres humanos están equivocados en muchos pensamientos e ideas bobas, una de esas ideas erróneas que tienen muchos humanos es pensar que el amor más que un sentimiento hermoso, es un error, pues en ningún caso el amor es un error. Si bien es cierto que se cometen muchas equivocaciones mientras estamos enamorados, y más de alguna vez nos arrepentimos de alguna que otra cosa por haber causado daño a esa persona que amamos, no significa esto que el amor en sí sea un error, a mí me costó la vida pero gané algo mucho más hermoso que la vida, gané paz, gané felicidad, gané el "don de amar".
Les contaré una historia, mi historia de amor, soy Eric, no tengo edad pues ya estoy muerto, cuando las personas mueren su alma viene a este lugar al que los humanos denominan 'cielo' o 'paraíso' acá pasamos por etapas de evolución para convertir nuestras almas en mejores entes espirituales y poder de alguna forma ayudar a las almas amigas que están carnificadas en la Tierra pagando carmas o aprendiendo, como dijo alguna vez un filósofo "nosotros no somos humanos pasando por experiencias espirituales, somos espíritus pasando por experiencias humanas" con cada vida nueva el alma va a aprendiendo de sus errores humanos y va evolucionando, cuando uno muere cada quién tiene la libertad de escoger volver a vivir, algunas almas que fueron malas en su tiempo de vida se resignan a volver a la vida a pagar sus errores, y pasan eternidades perdidas en la oscuridad buscando la paz que nunca encontrarán, llegado el momento se dan cuenta de que no existe ninguna otra forma, son libres de escoger si quieren o no volver a la Tierra a enmendar sus errores, pero solo tienen dos alternativas, ésa o quedar perdidos en la oscuridad por siempre, así es que en determinado momento optan por volver a una vida humana para seguir el largo camino de la evolución espiritual, explicado esto ya puedo contar mi historia.
Hace algún tiempo, algunos años atrás, yo era solo un chico de 18 años, en ese entonces no lo sabía, pero ésa vida era mi última encarnación para enmendar mis errores de vidas pasadas, cuando terminara ésta podría vivir para siempre como un ser de luz que encontró su paz y alcanzó la evolución espiritual necesaria para permanecer arriba, bien pues cuando estaba viviendo esa vida era alguien muy pacífico y algo retraído de las personas, no era muy sociable y la mayor parte del tiempo la pasaba en Internet, allí fue donde conocí a esa persona, aquella alma que cautivó mi atención y me enamoró perdidamente, desde el momento en que decidí amarle firmé mi condena a muerte, tal vez si en ese entonces hubiese sabido cómo iba a terminar todo no lo hubiera hecho jamás, por suerte no lo sabía. Aquella persona que me cautivó tan profundamente era otro chico, alguien de mi mismo sexo pero de menor edad, tenía 16, se llamaba Nicolás, un buen tipo, amable, gracioso, le gustaba hacer bromas y siempre fue muy despierto, a principio solo fuimos amigos, siempre nos llevábamos muy bien, pero cierto día comencé a darme cuenta de que lo que sentía por él era demasiado fuerte como para denominarse amistad, pensé que solo era el hecho de que lo quería mucho, me inquietaba aveces momentos en los que él conversaba con otros amigos, comencé a sentir celos, negué el hecho de que lo que pudiera estar pasando era que me estaba enamorando, seguí pensando que solo era amistad, una muy fuerte, que le quería como a un hermano, pero pasado el tiempo llegó el momento en que no podía seguir negándolo, él me gustaba, yo le amaba con todo mi ser, cometí la locura de confesar mis sentimientos a su persona pero más grave que eso fue haberle presionado para que me diera una respuesta, recuerdo que lo apuré, y le dije que necesitaba una respuesta, pasaron unos días y al final él dijo que también me amaba, que se había enamorado de mí, en ese entonces yo le creí, juré felicidad eterna, me sentía tan bien, sentía que nada en el mundo era más feliz que yo, con el tiempo me daría cuenta de que presionarlo fue el más grave error de mi vida, que nunca debí presionar para que me diera una respuesta, debí dejar que él solo asimilara los hechos y que luego me diera su veredicto, aunque tal vez hubiera sido diferente, tal vez nunca me hubiera dicho que me amaba, nunca hubiésemos comenzado a ser novios, nunca hubiésemos jurado amor eterno, pero también nunca hubiésemos causado tanto daño el uno al otro.
Luego de su aceptación por mis sentimientos comenzamos a salir, aunque era algo a distancia a mí me gustaba mucho y nos llevábamos muy bien, todo iba de maravilla, "de viento en popa" como se suele decir, y pensaba ilusamente que esa felicidad duraría para siempre, me esforzaba mucho para hacerle sentir que el amor que sentía por él era un amor puro, un sentimiento eterno que no desaparecería jamás, nunca me di cuenta de que esas cosas en él no causaban mucho impacto, con el tiempo comenzaron a surgir algunos problemas, y reconozco que seguramente fue mi culpa, aquellos sentimientos despreciables comenzaron a nacer de mí, celos, envidia, maldad, sí, maldad; aquella maldad que afloraba desde mis entrañas y deseaba que él aveces no tuviese ni un solo amigo, que no hubiese gente a su alrededor ese egoísmo que me hacía desear que él fuera solo para mí, que me mirara solo a mí y que él deseara pasar todo el tiempo junto a mí que los demás no existieran, pero eso no es amor, tuvimos muchos problemas por causa de esos pensamientos, pero a lo largo de nuestra relación esas cosas fueron quedando atrás, comencé a entender con más claridad lo que era amar, y que ese hermoso sentimiento no se trata de tener a una persona apegada a ti durante toda la eternidad y que el resto del mundo desaparezca, el amor no se trata de juntar dos almas en un mundo aislado del mundo real, se trata de juntar dos almas, en el mundo real para compartir, para disfrutar, para amar, para avanzar por ese largo camino de evolución en compañía de alguien especial, pero cuando me di cuenta de eso ya era demasiado tarde.
Un poco antes de darme cuenta de la verdad del amor, él y yo comenzamos a distanciarnos un poco, ya no era lo mismo que al principio, él le había contado a sus padres sobre él y ya las cosas no eran iguales, ya no nos comunicábamos tanto como antes, y a decir verdad cualquiera se hubiese dado cuenta que por el camino que íbamos solo terminaríamos en un solo lugar, pues nuestras charlas eran en la mañana cuando él partía a clases me llamaba para darme un "buenos días" algunas veces llamaba en la tarde y charlábamos un poco, pero generalmente solo era eso, un "buenos días" y una conversación de "buenas noches" al caer el día. Ninguna relación puede sobrevivir en esas condiciones, se necesitaba más comunicación, compartir más, pero yo era ciego, yo no quería "compartir más" yo quería tenerlo solo para mí, no me conformaría con tenerlo una parte del tiempo sino todo el tiempo y eso fue lo que me destruyó. Pasamos por tantos conflictos nos hicimos tanto daño el uno al otro, comencé a darme cuenta del error que cometí al principio de todo y que quizás él no me amaba... No, no era un 'quizás' estaba ya seguro de eso, él no podía amarme, no como yo al menos, comencé a darme cuenta de que tenía que aceptar las cosas como eran pero mi alma enfurecida no quiso reaccionar, y así los problemas siguieron aumentando y el daño que nos hacíamos fue en crece, la distancia cada vez era más grande, pero el amor que sentía por él no desaparecía más nunca dejó de crecer y eso hacía que las cosas me dolieran aún más. Llegó el día final, llevábamos cerca de un año juntos y las cosas ya no podían soportarse más, llegó el día en qué le me dejaría, me diría que se apartaría de mi camino y que no habría vuelta atrás, ese día que tanto temí que llegara de la noche a la mañana estaba frente a mis ojos y no me quedaba más que aceptarlo, entonces fue cuando todo mi mundo se derrumbó.
Luego de nuestra ruptura mi mundo se derrumbó, se vino abajo y acabó, cualquier color y señal de vida desapareció, parecía que ya no estaba en la Tierra, era como una especie de inframundo, sí... Era el infierno mismo encerrado dentro de mí, en mis pensamientos, sentimientos y recuerdos de los cuales sentía mucho arrepentimiento, las ganas de volver en el tiempo y destruir todo desde el principio para jamás haber cometido un solo error, pero el alma humana es la única capaz de tener semejantes pensamientos tan aberrantes y destrozadores contra la propia vida de uno, ya no era yo, ya no era un alma, ahora era un demonio quien me poseía, y así fue como los pensamientos y sentimientos oscuros se apoderaron de mi vida, pasó casi un mes antes de que cometiera el acto más aberrante contra la vida humana, pero ya no había salida, cuando mi mente ya no podía más, cuando estaba acorralado ya entre el fin del piso y un abismo infinito, me rendí, me lancé al abismo y decidí no luchar más, fue entonces cuando todo eso me llevó a cometer suicidio, aniquilé mi propia vida, terminé con cada uno de mis problemas con la solución más estúpida y cobarde que alguien puede cometer, en aquellos últimos segundos de mi vida, ya no veía nada, mis ojos empapados de lágrimas cegaron el mundo lleno de colores y felicidades que podía entregarme, me arruiné a mi mismo por causa de una idiotez, cuando el suelo ya cubierto de roja sangre estaba, solo entonces me di cuenta de lo estúpido que fui, y reaccioné, me di cuenta de lo que siempre supe pero nunca escuché, y fue cuando desperté y me enteré por primera vez de algo que siempre supe, el amor no se trataba de esas cosas egoístas que yo quería, como ya decía, era más bien buscar esa alma especial, esa compañera especial que me ayudaría a caminar por el largo camino de la evolución, que me acompañaría hasta el último suspiro y que cuidaría de mí como yo de ella, compartir alegrías y tristezas, y que querer forzar todo para que todo siempre fuese feliz solo trajo lo contrario. Entonces de un momento a otro ya estaba muerto, me encontraba en este plano en el que ahora estoy, ahora era un alma en pena, en mi trayectoria hacia este mundo me di cuenta de tantas cosas incomprensibles para la mente humana seguramente, y decidí vivir acá alcancé mi felicidad no en la Tierra, sino como alma guardián, sí, un alma que cuidaría de aquella alma a la que no supo hacer feliz, durante el resto de la vida mortal de a quien yo tanto amé le cuidé, le protegí, le acompañé por siempre, le vi crecer, aprender, le vi caer en derrotas y volver a levantarse, muchas veces quise volver a vivir para estar junto a él pero al final aprendí que ya no podía, pasó el tiempo, envejeció y finalmente su cuerpo humano dejó de existir, fue ahí que me di cuenta que ya no tenía nada más que hacer ni siquiera como alma, ahora habrán pasado siglos o tal vez milenios, pero mi alma en pena sigue buscando aquella otra mitad que en su momento no supe valorar.
La flor de la vida, igual que una flor real, al ser descuidada se marchita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario